Actividades

¡AGUINALDOS!

Las celebraciones regionales de Navidad son descritas en este artículo con realismo y emoción.

Por: admin

19 Jul 2020, 10:44

Publicidad Imusa – Fotografía: León Ruíz – Año: 1973

La dulce tradición de los aguinaldos se conserva más fervorosamente en los pueblos que en las grandes ciudades, porque al propio tiempo que se conmemora y celebra le´poca navideña, es generoso pretexto para que los novios encuentren las más propicias ocasiones de verse  y  amarse, de confundir sus propios sentimientos en la grata charla de las horas que pasan sobre el paisaje de diciembre, que siempre está lleno de luz y de alegría panteísta.

El aguinaldo es la dádiva que se pide dentro de los nueve días que van del diez y seis al veinticuatro, buscada por medios muy distintos y variados, como el de solicitarla frente a frente, desde el primer amanecer de aquel novenario, como el de concertarla en apuesta, para quien diga el sí o el no, para quien reciba lo qe le ofrecen, o conteste lo que le pregunten, y el más emocionante de todos, que es el del encuentro evitado, valiéndose de amables cómplices, que ayudan al mejor éxito y que llevan a la víctima a caer en el engaño.

En algunas partes se dirá: ¡Mis aguinaldos! Y en otras se pedirá diciendo, en tono de pregunta: ¿Me manda aguinaldo? Es una costumbre que acerca a todas las clases sociales y el compromiso que se adquiere es tenido por sagrado. A lo sumo quien pierde el aguinaldo se obliga a retornarlo, es decir, a obsequiar a su vez al obsequiante.

Llegado, pues el día de iniciar la novena de los aguinaldos, cada hogar se llena de alegría y desde las primeras horas de la noche la casa se llena de luces, la pólvora estalla, se encienden las bengalas como estrellas y se preludian los villancicos, hasta que llega el solemne momento de empezar. Y sobre el rezo que conduce el ama de la casa, se oye el canto de los niños, que acompañan las alegres panderetas y los pitos:

Dulce Jesús mío,
mi dueño adorado
Ven a nuestras almas,
Ven, no tardes tanto.


Terminada la novena, surge la alegría pagana. El juego de los aguinaldos se inicia, participando todos en él con igual entusiasmo, pues no es posible que se interrumpa ni por un instante siquiera aquel contento que está en el alma del universo. El aguinaldo era el pretexto, ya lo dijimos, para que ellos y ellas en dulce coloquio, en íntima comunión, buscaran aquella noche de canción y de luces, para acercarse más, para unir furtivamente las manos que un día iban a llevar la sortija de los desposados, y talvez para buscar a la cómplice sombra de un instante el roce de los labios la caricia emocionante del primer beso de amor.

Coltabaco – Fotografía: León Ruíz – Año: 1970

Saludemos estos días de diciembre con el mismo júbilo con que en los lejanos nos levantábamos para ver salir el sol, para correr a través de los campos, alegres como los pájaros que parecían unirse al contento del universo, y para oír los villancicos, las panderetas y los carrizos rústicos con que hacíamos la música de l pesebre, que recordamos en todos los tiempos con igual emoción.



Copyright 2010 © Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina.

Skip to content